Escuela Huechún

EL BLOG DE MI PRÁCTICA...

Centro de práctica:
Escuela Huechún.

Director: Manuel Muñoz.

Dependencia: Corporación Municipal de Melipilla para la Educación y Salud.

Dirección: Huechún Bajo s/n Km.12 - Melipilla.

Teléfono: 08-2906086.

Email: escuela.huechun@cormumel.cl



Reseña:

En nuestra escuela tenemos como misión asumida y compartida por el equipo de educadores, entregar una educación de calidad que apunte al desarrollo integral de los alumnos. Ello se manifiesta de forma especial en la atención preferencial que se brinda a niños provenientes de familias de la zona, las cuales son apoyadas por el colegio y también integradas al proceso educacional.

Desde el inicio de la etapa pre-escolar se incentivan valores que constituye un aporte a la sociedad al formar niños comprometidos con valores como la verdad, justicia, libertad y lo más importante: La Solidaridad.



OFRECEMOS A NUESTROS ALUMNOS:



• Nuestra Escuela cuenta de I nivel de Transición a 8º Año básico, atendido en jornada escolar completa.

• Amplia plaza de juegos.

• Talleres de Huerto Escolar, donde los alumnos trabajan la tierra y siembran.

• Talleres de deportes y cocina.

• La escuela tiene un comedor amplio, cocina, sala multitaller, biblioteca, material audiovisual, sala de computación, cancha de fútbol y básquetbol, materiales deportivos y sala de primeros auxilios.

• También nuestra escuela cuenta con proyecto de integración para discapacitados con la atención de psicólogos y psicopedagogos.


¡ESCUELA HUECHÚN, PRESTIGIO Y EDUCACIÓN GRATUITA DE CALIDAD EN SU SECTOR!.





viernes, 9 de diciembre de 2011

Sustento Teórico

         Para realizar esta propuesta de intervención me he basado en el texto de María Teresa Bofanell (Comprensión lectora; el uso de la lengua como procedimiento), el cual propone  la observación del proceso de la comprensión lectora de los niños y niñas guiándose por una serie de preguntas, las cuales son precisas para evaluar si realmente existe la comprensión por parte de los alumnos y alumnas, y además con estas preguntas, el docente debe cuestionarse como podría realizar de mejor manera las estrategias necesarias para trabajar y practicar la comprensión de la lectura.
            El texto propone el trabajo de la comprensión en tres etapas de la lectura; antes, durante y después.

Antes de la lectura:
            Este primer grupo de estrategias permite plantearse los objetivos de la lectura y aportar los conocimientos previos para afrontarla.

¿Qué actitud emocional presenta el lector o la lectura?

            Observaremos si muestra interés, motivación, si se siente seguro de poder afrontar la tarea con expectativas de éxito.
            En este sentido, nos darán pistas los comentarios que haga sobre el texto, como por ejemplo:
- ¡Oh! ¡Qué ganas tenía de leer este libro! ¡Me habían dicho que era buenísimo!
- Señorita, cuando acabe los ejercicios, ¿puedo ir a leer un rato a la biblioteca?
- ¿Otra vez a leer?
- No me gusta leer.
            Los dos primeros comentarios indican motivación, buena disposición y expectativas altas. Pero los otros dos comentarios nos informan de falta de motivación, de no haber descubierto el gusto por la lectura, de bajas expectativas de éxito y de autopercepción de poca competencia lectora.

¿Cuál es el objetivo de la lectura?

            Observaremos si la lectura que hace ayuda a conseguir el objetivo propuesto.
            El objetivo puede ser: leer para practicar la lectura en voz alta, leer para después explicar lo que se ha comprendido, leer para buscar una información general (de qué va el texto, saber si nos interesa su contenido, etc.), leer para buscar una información concreta, leer para aprender, leer para seguir unas instrucciones a fin de llevar a cabo un procedimiento (una receta de cocina, montar un juguete, etc.), leer para informarse (de noticias, de unas actividades determinadas, de temas científicos, etc.), leer para confirmar un conocimiento previo y leer para disfrutar de la lectura, evadirse y llenar un tiempo de ocio. Así pues, es importante conocer el objetivo de la actividad lectora, ya que, según cuál sea, la interpretación que se haga será una u otra.

¿Activa el conocimiento previo?

            Lo más importante no es que la persona adulta lo conozca, sino que si el objetivo de la lectura está claro para el lector o la lectora; ello permitirá activar el conocimiento necesario para interpretar el texto.

¿El lector o la lectora hace hipótesis y predicciones sobre el contenido del texto?

            En este sentido, nos facilitará información si mira el título del texto, las ilustraciones, la sinopsis del libro que aparece en la contraportada, el índice… y hace comentarios sobre su contenido (de qué tratará, si busca en las ilustraciones los personajes que saldrán en la obra, etc.).

Durante la lectura:

            Este segundo grupo de estrategias permite hacer inferencias (predicciones, interpretaciones, conclusiones, etc.), comprobar y revisar el proceso de comprensión mientras lee (< ¿Qué quiere decir esto?>, < ¡No lo entiendo!>…) y tomar medidas ante los errores. Así pues, son las que servirán para detectar errores y poner en marcha un pensamiento estratégico, decidir cuál es la mejor actuación en cada caso. Hay que decir que estas estrategias son un tipo de procedimiento que no se pueden automatizar, ya que es necesario razonar y tomar decisiones en cada situación concreta.

¿Usa las señales del texto para construir el significado?

            Señales semánticas (síntesis, recapitulaciones…), señales léxicas (< Lo más importante es…>, <Recuerda que…>) señales sintácticas (orden de las palabras, ya que a menudo las que van al principio de la frase suelen ser las más importantes) y señales gráficas (tipo de letra, medida de las letras, negritas, cursivas, mayúsculas, subrayados…), porque las informaciones más importantes suelen destacarse con ellas.

¿Verifica las hipótesis, plantea otras nuevas y, si existe algún error, reflexiona para encontrar su causa?

            En este aspecto, obtendremos información si cuando interpreta una frase de forma errónea se da cuenta de que no es coherente, vuelve a la primera fase e intenta buscarle otro sentido o encontrar la causa del error. Por ejemplo, puede haber leído mal una palabra utilizando la más probable según su conocimiento previo, o bien puede haber continuado leyendo sin entender nada ni darse cuenta de los errores cometidos mientras leía (tanto de pronunciación como de entonación).
            También nos ayuda a conocer el grado de autonomía si en algún momento es capaz de decir <No lo entiendo, ¿por qué pasa esto si a mí me parecía que…?>, o si se da explicaciones que va construyendo, el cual va ligando con el resto de ideas que ha ido interpretando y va construyendo un esquema mental del texto, la macroestructura.

Ante las dificultades, ¿qué recursos utiliza para superarlas?

            Observaremos si la pregunta a la persona adulta, si busca una palabra en el diccionario, en el glosario (en caso de que se trate de un texto expositivo) o, también, si se bloquea y rechaza continuar leyendo o abandona la lectura.

Después de la lectura:

            Este tercer tipo de estrategias permite sintetizar, resumir, hacer esquemas, mapas conceptuales y ampliar el conocimiento inicial.

¿Identifica el tema?

            Después de saber que identificar el tema es explicar de qué habla el texto en una frase muy corta, el alumno debe ser capaz de hacerlo.

¿Identifica la idea principal?

            Después de saber que identificar la idea principal es decir lo más importante que hay en el texto, en función del objetivo que se pretendía alcanzar, debe ser capaz de encontrarla.

¿Es capaz de hacer una comprensión literal?

            Lo sabremos si es capaz de responder a preguntas cuyas respuestas se pueden encontrar sólo con la lectura literal del texto.

¿Es capaz de hacer una comprensión interpretativa?

            Lo sabremos si es capaz de responder a preguntas cuyas respuestas no se encuentran en el texto, sino que requieren haber entendido el sentido global del mismo.

¿Es capaz de hacer una comprensión profunda?

            Lo sabremos si es capaz de responder a preguntas cuyas respuestas requieren creatividad e imaginación para encontrar otras alternativas a la situación que se plantea en el texto.

¿Es capaz de hacer un resumen coherente?

            Lo sabremos si es capaz de enlazar la idea principal con las secundarias, elaborando un esquema coherente de relaciones entre cada una de estas ideas. Por lo tanto, no basta con entrar el tema y la idea principal, sino que es necesario, además, saber relacionarlos. Es lo que se denomina macroestructura del texto. Se trata de elaborar otro texto semejante al original y que reproduzca parcialmente su contenido. Así, diferentes lectores y lectoras podrán elaborar diferentes resúmenes correctos, pero todos se basarán en la misma macroestructura, ya que habrán aplicado en ellos las mismas macroestructuras.
            Utilizar las macrorreglas implica ser capaz de poner en marcha un tipo de estrategias de metacognición que permiten hacer la reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje. Estas reglas son:
·        Omisión y supresión (para eliminar la información irrelevante del texto).
·        Sustitución (de conjuntos de conceptos por otros supraordenados, de rango superior a los anteriores, en los cuales se integran).
·        Selección (para seleccionar la idea principal del texto)
·        Elaboración (cuando se construye la idea principal).
            Si el alumno es capaz de encontrar el tema, la idea principal y las secundarias e integrales en un resumen coherente que respete el contenido del texto original, es que realmente ha utilizado estas macrorreglas y, por consiguiente, ha accedido a la macroestructura del texto.

¿La velocidad lectora es la adecuada?

            Es fácil de obtener el número de palabras que se leen por minuto, pero hay que relativizar estos datos, ya que pueden variar en función de la que la evaluación se haga durante una actividad cotidiana en el aula o se trate de una evaluación descontextualizada, fuera del aula o sin funcionalidad (sin objetivo para el escolar, aunque lo tenga para la persona evaluadora). Así, en el segundo caso, la presión que supone una situación de control puede aumentar el nerviosismo y también los errores y la lentitud en la lectura. Ni que decir tiene que es mejor aprovechar las situaciones habituales de aprendizaje y/o de lectura espontánea del estudiante.
            Podemos considerar que la velocidad  lectora no es adecuada cuando su lentitud hace que se pierda el recuerdo de las palabras que se acaban de leer, lo cual hace difícil dar sentido a las frases y establecer relaciones entre ellas.
           

 Bibliografía.
*     Bofanell, M. (2006) “Comprensión Lectora”; El uso de la lengua como procedimiento. Editorial Grás: Barcelona. Pp. 134-139.
*     Echeverría, M. “Comprensión Lectora”; Fundamentos y estrategias NB1 – NB2. Mataquito Ediciones: Curicó, Chile.

Estrategias y Evaluaciones.

Estrategias metodológicas.

            Las estrategias a utilizar para trabajar la comprensión lectora deben ser las adecuadas para el desarrollo de este proceso interactivo entre las características del texto y los aportes que el lector hace, a partir de sus esquemas cognitivos.
            Estas estrategias se utilizarán antes, durante y después de haber leído el texto.


Estrategias para el tratamiento de la diversidad en el aula.

Observación de imágenes.
Con ello:
- describir y redactar actitudes que ahí se demuestran.
- contar que significa la imagen (ej. Un mapa).
- completar oraciones o historias.
Leer textos breves. Literarios y no literarios.
(Con la ayuda del profesor o en pares)
Luego:
- completar oraciones.
- responder marcando alternativas correctas
- responder a preguntas abiertas y cerradas (realizando inferencias o de forma literal desde el texto, o también a través de comentarios).
Relacionar oraciones e imágenes.
Posteriormente:
- enumerar secuencias de imágenes según el número de las oraciones.










Estrategias para el trabajo de los OFT.

            Para la internalización de valores y actitudes, los cuales son planteados por los Objetivos Fundamentales Transversales, se trabajará con la formulación de opiniones sobre el comportamiento de personas y personajes, basándose en los hechos presentados en los mensajes escritos de los textos literarios y no literarios; para así reflexionar contrastando lo que se plantea en el texto con el contexto y la realidad de los alumnos y alumnas.
            También se trabajarán los OFT y la comprensión con afiches informativos, noticias u otros, en los cuales se presenten situaciones acerca de animales “en peligro”, el mal estado del medio ambiente o la violación de los derechos humanos, para así remover el pensamiento de los niños y niñas, y que tomen conciencia acerca de estos problemas y propongan estrategias para en cierto modo tratar de remediarlos.


Formas o estrategias de evaluación.

            Las estrategias de evaluación para la comprensión lectora de forma oral será la observación y el uso de instrumentos como las escalas de apreciación y listas de cotejo; mientras que para evaluar documentos escritos, la utilización de rúbricas en actividades como:
- al observar una imagen, describir y redactar actitudes que ahí se demuestran.
- contar que significa la imagen (ej. Un mapa).
- completar oraciones o historias.
- responder marcando alternativas correctas
- responder a preguntas abiertas y cerradas (realizando inferencias o de forma literal desde el texto, o también a través de comentarios).
-enumerar secuencias de imágenes según el número de las oraciones.

Estrategias metacognitivas como parte del proceso de evaluación.

            El modelo de constructivista de enseñanza y aprendizaje nos propone una concepción interactiva de la lectura. Así se habla de lector activo, que procesa la información que lee. Desde este modelo se puede definir la lectura como un proceso de interacción entre la lectora o el lector y el texto mediante el cual el niño o niña que lee intenta alcanzar los diferentes objetivos que guían su lectura y que le permiten interpretar el texto, construir un significado, en función del objetivo que se haya propuesto.
            En este proceso de interacción entre los alumnos y el texto se ponen en juego tres elementos:
·        La información que facilita el texto.
·        La información que facilita el contexto.
·        Los conocimientos previos que el lector posee sobre el texto y sobre el mundo.
A partir de todos estos elementos, los alumnos y alumnas harán predicciones, las verificarán y elaborarán otras nuevas hasta llegar a la comprensión del texto.
La metacognición se ve reflejada en la reflexión del propio proceso de enseñanza, lo cual permitirá pensar sobre la propia actuación, proponerse un objetivo de lectura, planificar los pasos que ha de dar el alumno y alumna para alcanzar dichos objetivos y así supervisar y evaluar este proceso, centrándose en el proceso y no en los resultados.
La evaluación se realizará en tres momentos:
1)      Evaluación Inicial: para conocer el bagaje que el estudiante posee sobre el tema, estimular y poner en marcha los conocimientos previos.
2)      Evaluación formativa: para obtener información acerca de las estrategias de lectura que utiliza. Permite intervenir en dichas estrategias y facilitar las ayudas necesarias en el momento adecuado.
3)      Evaluación sumativa: para saber qué ha aprendido el estudiante. Esta se realizará el final del proceso.

Presentación y justificación del plan de acción

PROPÓSITO.

El trabajo de las habilidades, referido a la lectura comprensiva de una gran variedad de tipos de textos literarios y no literarios,  apunta al reconocimiento de temas, personajes, lugares y secuencia cronológica en las obras literarias. Por lo tanto, se espera que esta comprensión se traduzca en la formulación de juicios sobre lo leído y en la expresión de lo comprendido a través de comentarios y manifestaciones artísticas y otros recursos.


Relación de OFV, OFT y CMO con la Comprensión.
Planes y Programas NB2


OBJETIVOS:




Objetivo general:

Generar un progreso en las habilidades de comprensión en los niños de 3° año básico incentivándolos a la lectura, trabajando cada texto literario y no literario desde una mirada crítica y reflexiva, extrayendo ideas, juicios, hipótesis e información; todas acciones que apuntan a la comprensión de un texto.
Objetivos específicos:

Conceptuales.
·        Conocer los distintos tipos de textos literarios como lo son: los cuentos, las leyendas, las biografías, los poemas, etc.
·        Identificar en los textos literarios el tema principal, los personajes, los ambientes, el tipo de narrador, etc.
·        Reconocer textos no literarios en comparación con los literarios, señalando su estructura. (noticias, instrucciones, cartas, etc.)

Procedimentales.
·        Escuchar atenta y comprensivamente textos literarios y no literarios, de los cuales identifiquen aspectos significativos como el propósito y el contenido.
·        Construir significado antes, durante y después de la lectura, con la activación de conocimientos previos, la formulación de hipótesis, al captar relaciones con sus pares y al relacionarlo con el contexto externo.

Actitudinales
·        Adquirir valores y comportamientos frente a distintas circunstancias, rescatando acciones de los personajes y personas en los textos.
·        Fomentar hábitos de lectura en los niños y niñas para que junto con ello practiquen la comprensión.